miércoles, 1 de junio de 2011

¡Mmm... agua!

Si no has probado nuestras aguas, te recomendamos que primero leas este post y luego empieces a descubrir este nuevo mundo. Sinceramente, es sorprendente la diferencia que hay entre las diferentes aguas. Sabor, textura, retrogusto. Sorprende, realmente sorprende muy agradablemente!
Y si ya has disfrutado de alguna de las aguas de lujo en algún buen restaurante, en algún bar chic… seguro que te gustará seguir leyendo.
Ciertamente, una gran comida debe estar acompañada de un gran vino y de una gran agua!
Sobre aguas minerales…
El agua es buena para ti, y ¡es oficial! Los beneficios del agua para tu salud son extensa y largamente publicitados: desde la lucha contra el cáncer, la reducción del colesterol hasta bajar la presión arterial.
También están bien documentados los efectos beneficiosos en lucha contra el envejecimiento, en el retraso en la aparición de arrugas y en reducir las inflamaciones causadas por la artritis.
¿Por qué hay aguas minerales diferentes?
El agua, de manera natural, contiene disueltos minerales tales como calcio y potasio. Estos minerales se recogen desde el agua de lluvia que se filtra a través del suelo.
Si ésta agua se cuela a través de rocas duras como el granito no recogerá esos componentes minerales, en cambio si lo hace a través de rocas blandas como la piedra caliza entonces tomará calcio y magnesio.
Las aguas que contienen mucho calcio son llamadas aguas duras y las aguas con menos minerales son llamadas aguas blandas.
¿Por qué tu cuerpo necesita minerales?
Los minerales son nutrientes que tu cuerpo necesita en pequeñas cantidades Ellos conforman la arquitectura de los huecos, ayudan a las encimas en su trabajo y facilitan a los nervios el envío de señales.
Algunos minerales son requeridos en mayores cantidades que otros, por ejemplo: calcio, magnesio, sodio y potasio. Y por el contrario otros son necesarios en menores cantidades, por ejemplo: hierro y zinc.
En una entrevista a Steve Rowe, nuestro proveedor, habla de nuestras aguas…
 “Por ejemplo, el agua Karoo, que significa ‘lugar de sed’ en lengua indígena surafricana, brota de un oasis semidesierto de las montañas Paarderberg cuyas fisuras de piedras doleritas tienen más de 180 millones de años de antigüedad; la aplaudida Iskilde, es cedida por glaciares daneses; la divertida y contemporánea Antipodes, nacida en la Bahía de Plenty de Nueva Zelanda, a 300 metros de profundidad, es una variante volcánica que se ha tomado suficientes generaciones en gotear sus finezas hasta llegar a ensenadas vírgenes”, arguye Rowe. A este listado se une la escocesa Speyside Glenlivet es el resultado del deshielo de las nieves junto con las lluvias que finalmente se escurren por las rocas de granito de las montañas de Braes en el área de Glenlivet. Las cunas son extensas y conocer este sinfín de diamantes en forma líquida no da tregua al asombro…
“El packaging es un punto capital para categorizar a un producto como premium. El nuestro fue creado por reconocidos diseñadores conceptuales que buscan equilibrar el espíritu de la marca”, subraya. Esta certeza es la clave para todas las de su género, así lo comprueba el extraordinario y ultra cristalino frasco de la marca inglesa Elsenham que, como cuenta Rowe, fue premiado con el prestigioso galardón “Bottled Water World Design Award 2005, por su recipiente casi arquitectónico que embellece las mejores mesas. Estamos seguros que será el icono del diseño del siglo XXI”.
Sacando partido de las ventajas de las marcas que ofrece la distribuidora que comanda, recalca el impacto de este punto: “El envase de la St. Georges, originaria de un manantial francés homónimo -que emerge de una zona montañosa virgen ubicada a mil metros sobre el nivel del mar- está inspirado en una antigua botella avistada en una vieja farmacia en Córcega. Fue ideado por Phillipe Starck, famoso por su participación en el súper chic Hotel Mondrian de Los Ángeles y por el diseño del extractor de jugos Juicy Salif, ambos iconos de la modernidad. Cada botella de St. Georges está firmada por él”, cuenta el experto.
La australiana Could Juice, cargada con 9.750 gotas del agua de lluvia más limpia del planeta, es 400 veces más pura que los estándares habituales”. La Solé, forjada en los alpes italianos de la Lombardia, es “baja en minerales y sodio”. La francesa Chateldon, embotellada desde 1650, fue la preferida de Luis XIV, “sus 700.000 unidades producidas anualmente, son ricas en calcio, sodio y bicarbonatos”, confirma nuevamente Rowe.

Más información sobre nuestras aguas en www.cuinarium.com y wawali.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario