jueves, 14 de julio de 2011

De cena con las amigas

Anoche fui a cenar con unas amigas. Estuvimos en un restaurante a pie de playa, un lugar acogedor con un servicio agradable.
Hacía tiempo que no cenábamos juntas, que no nos veíamos y lo cierto es que escogimos el restaurante porque se come bien, se está a gusto, puedes hablar tranquilamente…
Siempre que nos vemos es cenando. Es curioso como con algunas personas la única actividad que haces es cenar, yo creo que es porque es la mejor manera de hablar, ponerse al día, hacer un poco como las chicas de Sex And The City… y disfrutar de algo bueno que no te distrae en exceso de lo importante, hablar con tus amigas.
Unas almejas, un pulpito, unos calamares, un pescaíto frito… todo regado con un vino blanco bien fresquito. El pescado bien fresco, al lado del mar… todo estaba delicioso. ¿Sabéis qué me llamó la atención? Mientras hablábamos de nuestras cosas y reíamos sin parar, los comentarios aislados eran, “¡pero qué bueno está todo!”, pero sin dar más importancia. Cuando faltaba una tapa, una de ellas dijo, “¡uf, no puedo más! Y aún faltan las almejas y el pescaíto”. Lo gracioso era que las almejas ya nos las habíamos comido y estaban deliciosas!!! Seguramente si no hubieran estado buenas-buenas, nos hubiéramos acordado, como estaban deliciosas y era la expectativa que llevábamos nos supo de maravilla, pero quedó en segundo plano por la conversación.
En fin, es solo una reflexión sin más. Qué opináis?
Un saludo y bona cuina. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario